Claves para tener un día organizado

Planificar tiempo / 6 de septiembre de 2022


La mejor manera de adaptarse a la vuelta a la actividad laboral o académica como os venimos mencionando es contar con la organización como aliada. Por lo general nos centramos en planificar y organizar nuestras rutinas y proyectos por semanas o trimestres de manera que podamos tener una visión general y poder cumplir con los objetivos. Sin embargo, para que esos objetivos que nos hemos marcado para el trimestre o las próximas semanas se vayan alcanzando es el desarrollo diario lo que nos va a llegar la meta.

Planificarse el día y tener una buena organización en tu rutina son las claves para vivir una jornada sin estrés extra y además ir cumpliendo con tus objetivos sin una sensación de descontrol. En este post queremos daros algunas claves de cómo plantear una jornada organizada:

1. Revisa tu agenda, calendario y listas de tareas. Es el primer paso que tendrás que hacer para arrancar tu día, ten una visión general de aquellas citas, llamadas y/o fechas de entrega que tienes previstas para el día.

2. Planifica el día por bloques de tiempo. Una vez tengas escogidos aquellos temas que vas a resolver el día de hoy, planifica por bloques de tiempo para poder encajar todas aquellas tareas, citas o actividades que tienes que llevar a cabo esa jornada.

3. Incluye en tu rutina espacio de tiempo para el ocio, comidas y descanso. Queremos cumplir con nuestras metas y poder abarcar lo máximo posible, sí, pero seamos conscientes que nuestro bienestar físico y mental son prioritarios. Sin un buen estado no podrás desarrollar lo propuesto.

4. Evita el multitasking. Esta es la clave de todo, como dice el refrán «quien mucho abarca, poco aprieta». Recuerda, aún sintiendo que tienes capacidad de hacer más de una cosa a la vez, es muy poco saludable para tu estado mental recurrir al multitasking. Además está comprobado que la concentración disminuye y aumenta el tiempo de resolución de una tarea. Una cosa a la vez.

5. Acepta los imprevistos. La capacidad de reagendar, reasignar una tarea o trasladar un deadline tiene que naturalizarse como parte de nuestra rutina. Estamos conviviendo y trabajando con otras personas, las circunstancias pueden cambiar y con ellas nuestras prioridades. Ten la suficiente flexibilidad para reorganizar sobre la marcha tu planificación.